
Gracias por existir mi linda, tú hermosa sencillez
te hace irrevocablemente la más dulce de los seres, tus maneras semejas el
nunca guardado encantos de turpiales, rubíes y geranios, por eso y mil cosas
más, no te dejo ni dejaré de amar, todo el tiempo, aún pasados los años. Te
quiero para siempre a mi lado, palpitando en mi regazo todo tu inmenso amor,
eternamente estaremos muy juntos los dos y permaneceran nuestros corazones
fundidos en el fervor más intimamente enamorado ...
Siempre, siempre mi ser te anhela hondamente, mi
actitud vive atraída hacia ti, en un frenesí afortunado muy nacido de mi alma,
de mi corazón y de mi mente. Yo, ya mucho te amo y en tu breve ausencia también
te extraño, mujer apacible y bella, eres la majestad coronada de una reina, tus
ojos refulgentes describen, sin proponérselos, la belleza inimaginable de las
amatistas, los atardeceres y los jardines por el mundo entero. Eres, en
definitiva, la que yo más quiero; para tí van en tropel, todos mis esmeros, tú
vives espléndida en la magia incansable del fulgor infinito que me ofrenda
todas tus atenciones, tu musicalidad y el imán de tus besos.
MILMAYOS
